-¿Mamá, me ayudarías a meterme otra vez adentro de la panza?- dice como al pasar, mientras dibuja.
Yo sonrío.
-No se puede, hija.
-¿Por qué? ¿Es peligroso?
-No, no es peligroso. Pero no se puede. Una vez que salís de ahí, no podés volver a entrar.
(Qué nostalgia. Estar ahí,,, yo misma miro mi panza vacía de ella y no lo entiendo. Ella sabe que salió de ahí pero no puede comprender cuál sería el problema de volver a entrar)
-¿Para qué quisieras volver ahí?
-Para estar calentita.
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