jueves, 24 de octubre de 2013

¡No toques a mis hijos!

Helena adora los productos de limpieza. Más bien los "envases", sobre todo los limpiadores porque tienen "pico" y eso es como la cabeza de un cuerpo plástico que ella ama acunar.

El otro día, me dispuse a limpiar, y entonces me llevé conmigo un montón de productos, que al reconocer Helena, vino a "reclamar":

-Mamá: ¡esos son mis hijos!
-Ah... bueno... yo los necesito. Llevalos, pero me los traés cuando te los pida.
- Bueno...

(Más tarde)

-Hele: ¿me alcanzás el CIF?
(Con recelo me lo entrega y yo lo aprieto para poner sobre el trapo)

-¡Mamá: despacito le hacés doler la cabecita!
-Bueno, Hele. Necesito limpiar. Ya está. Tomá. Llevatelo.

-Hele (al CIF). Pobrecito hijito. ¿Mi mamá te hizo doler?

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