Helena adora los productos de limpieza. Más bien los "envases", sobre todo los limpiadores porque tienen "pico" y eso es como la cabeza de un cuerpo plástico que ella ama acunar.
El otro día, me dispuse a limpiar, y entonces me llevé conmigo un montón de productos, que al reconocer Helena, vino a "reclamar":
-Mamá: ¡esos son mis hijos!
-Ah... bueno... yo los necesito. Llevalos, pero me los traés cuando te los pida.
- Bueno...
(Más tarde)
-Hele: ¿me alcanzás el CIF?
(Con recelo me lo entrega y yo lo aprieto para poner sobre el trapo)
-¡Mamá: despacito le hacés doler la cabecita!
-Bueno, Hele. Necesito limpiar. Ya está. Tomá. Llevatelo.
-Hele (al CIF). Pobrecito hijito. ¿Mi mamá te hizo doler?
No hay comentarios:
Publicar un comentario