viernes, 2 de agosto de 2013

Dodi y Lolo

Helena, como todos los niños, tiene un amigo imaginario. En su caso dos: uno es Lolo, a quién nunca ve. Sólo se hablan por teléfono. Y le dice cosas como: "Helena, hoy te tenés que bañar", o le pregunta por dónde anda si es que no está en la casa. El otro es Dodi. Dodi se suele materializar en botellas, una cabeza de telgopor  o cualquier forma cúbica. Ahora Dodi es un frasco de crema.
Ayer Helena, andaba con Dodi de un lado a otro envuelto en un repasador, como si fuera una sábana.

Me dice:

-Mamá, Dodi es un bebé ¿ves? No camina, porque es un bebé. (Y subiendo el tono) Realmente no puede caminar porque no sabe... ( y después) No, no camina porque ¡es una crema! (...) Acá está su cabecita, ¿ves? (le pone una tapita) Esta tapita es su cabecita. Ay, se le salió otra vez. Ay, Dodi, qué bebito cariñoso que sos...  

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