Afuera llueve mucho. El cielo se oscurece. Se escuchan truenos.
Helena me dice:
-Mamá, estoy asustada. No me gusta nada la tormenta. Me molesta que llueva.
-Bueno -le digo- a mí tampoco me gusta. Ya va a pasar.
Helena cuenta:
-1, 2, 3, 4... que pare...
La lluvia de casualidad, merma.
Helena se sienta más aliviada a la mesa. Me pide a su bebé.
-¿Dónde está mi bebé? Le quiero decir algo.
Se lo doy.
Helena:
-Bebé. No te asustes. Es "sólo" una tormenta.
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